Y la noche en los jardines del Palacio de Pedralbes se cubrió como era de esperar, con ese halo de magia que envuelve a la figura mítica de nuestro artista. Su voz bastó para demostrar su tremenda valía artística. Los presentes se dejaron seducir, y viajaron en el tiempo a través de esas melodías que forman parte de nuestro corazón.
¡Allá vamos!

Los prolegómenos siempre suelen tener un toque muy especial. Aquí tenemos a un buen grupo de amigas Raphaelistas dispuestas a vivir algo grandioso.

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- EL PERIÓDICO ---------------------
Raphael, más incendio que abanico en Les Nits Occident.
Medio año después de su anterior visita, el cantante de Linares volvió a Barcelona para recordar al público que su asombrosa carrera sigue conjugándose en presente Raphael: "Hacer una gira de despedida sería como suicidarme cada noche".
 Raphael, dirante su actuación en Les Nits Occident, en los jardines del Palau de Pedralbes. / Manu Mitru
Rafael Tapounet Barcelona 09 JUL 2026 23:46
A los 83 años, Raphael no está para perder el tiempo. Medio año después de comparecer en el Palau Sant Jordi con la gira 'Raphaelísimo' (que se había visto obligado a aplazar unos meses por culpa de un linfoma cerebral), el hombre más trabajador del 'show business' español volvió a Barcelona de la mano del festival Les Nits Occident para recordarnos que, digan lo que digan, su carrera se sigue conjugando en presente. Ni la edad ni los percances de salud ni el calor doblegaron al cantante de Linares, que, ataviado de negro riguroso, impuso su presencia hipercarismática y su inoxidable cancionero en los jardines del Palau de Pedralbes ante un público más que predispuesto al éxtasis 'raphaelista'.
Raphael no es Bob Dylan y en sus 'tours' el repertorio cambia más bien poco, aunque alguna novedad hubo respecto a su última visita. Repitió, eso sí, el tramo inicial, que se abrió con 'La noche', robusta versión de Adamo que puso de manifiesto el sello afrancesado que iba a tener parte de la velada. Al fin y al cabo, el pretexto que sustenta la gira 'Raphaelísimo' es el disco 'Ayer… aún', una colección de piezas emblemáticas de la 'chanson' que nuestro hombre publicó en 2024.
Contención gestual Ya desde ese primer número, Raphael cantó con pose desafiante y voz copiosa, aunque sin la exuberancia escénica de antaño. Limitado en el gesto pero generoso en expresividad -nunca ha dejado de ser un superlativo contador de historias-, el artista de Linares se autorreivindicó con 'Yo sigo siendo aquel' antes de empezar a exhibir con orgullosa autoridad algunas de sus indestructibles colaboraciones con Manuel Alejandro (de largo, el compositor más visitado de la noche).
Precisamente, una canción de Adamo arreglada por Manuel Alejandro, 'Mi gran noche', provocó el primer momento de frenesí colectivo, con el público coreando el estribillo mientras el cantante se entregaba a un gozoso contoneo. Tras el remanso de 'Amo', 'Si no estuvieras tú' y 'Tema de amor', llegó la secuencia de homenaje a Édith Piaf, con protagonismo del acordeón y aplicadas versiones de 'Padam, padam' y 'La vida en rosa' y un 'Himno al amor' de final apoteósico.
A partir de ahí, solventes aproximaciones a la música latinoamericana ('Malena', 'Que nadie sepa mi sufrir', 'La llorona') y una ristra de 'hits' imperecederos firmados por Manuel Alejandro: 'Cuando tú no estás', 'Estar enamorado', 'Se nos rompió el amor', 'En carne viva', 'Qué sabe nadie'… Un crescendo irresistible, con la banda atronando, que desembocó en la hoguera final (el de Linares siempre ha sido más incendio que abanico) en la que el acalorado público, puesto en pie, se consumió gustoso a los compases de 'Yo soy aquel', 'Escándalo' y 'Como yo te amo'. A puro grito y en silencio, Raphael sigue siendo Raphael.
* COMO EXPLICARTE ----------------------------
CRÓNICA: Raphael demuestra en Les Nits d’Occident que el escenario sigue siendo su lugar EN ESCENA por COMOexplicARTE10 julio, 2026

No hacía falta mirar el reloj para darse cuenta de que la noche prometía. Bastó la aparición de Raphael sobre el escenario de los Jardines del Palau de Pedralbes para que el público rompiera en una larga ovación. El artista regresaba a Barcelona el pasado 9 de julio dentro del ciclo Les Nits d’Occident con Raphaelísimo, apenas unos meses después de retomar su gira tras el obligado parón por motivos de salud. Vestido de riguroso negro y acompañado por una impecable banda, volvió a demostrar que el escenario sigue siendo su lugar natural.
El concierto arrancó con La noche y continuó con Yo sigo siendo aquel, toda una declaración de intenciones antes de enlazar algunos de los grandes himnos de una trayectoria que supera las seis décadas. Uno de los primeros momentos de euforia llegó con Mi gran noche, recibida entre aplausos y un público completamente entregado que no dejó de acompañar al artista durante toda la velada. Más allá de la voz, Raphael volvió a conquistar con esa manera tan personal de interpretar cada canción, convirtiendo cada gesto y cada silencio en parte del espectáculo.
La gira también dejó espacio para el repertorio de Ayer… aún, el álbum con el que rinde homenaje a la chanson francesa. Temas como Padam, padam, La vida en rosa o Himno al amor aportaron un aire elegante e intimista al concierto, mientras que incursiones en la música latinoamericana con Malena, Que nadie sepa mi sufrir o La Llorona demostraron la amplitud de un repertorio capaz de moverse entre géneros sin perder identidad.
El tramo final fue un auténtico viaje por algunos de los títulos más emblemáticos de su carrera. Cuando tú no estás, Estar enamorado, Ámame, En carne viva, Se nos rompió el amor o Qué sabe nadie fueron recibidas como auténticos himnos antes de un desenlace apoteósico con Yo soy aquel, Escándalo y Como yo te amo, que terminaron por poner en pie a los asistentes.
Más de seis décadas después, Raphael sigue demostrando que el talento, la elegancia y la emoción no entienden de tiempo. Lejos de apoyarse únicamente en la nostalgia, Raphael volvió a ofrecer un concierto lleno de verdad, confirmando que sigue siendo uno de los grandes intérpretes de la música en español. Su paso por Les Nits d’Occident dejó una nueva muestra de por qué su legado continúa escribiéndose en presente y de por qué Barcelona siempre responde cuando el artista de Linares vuelve a subirse a un escenario.
Gemma Ribera
© COMOexplicARTE
* DIARIO CRÍTICO --------------------------
El incombustible Raphael volvió a “abrir la Puerta Grande”, en su concierto de Les Nits de Occident de Barcelona.

Por José R. Palomar domingo 12 de julio de 2026, 16:13h
Da igual que ya haya cumplido 82 años. Su voz, en vez de empeorar, mejora. Se siente a gusto y disfrutando en el escenario. En una noche cálida (récord de calor el día anterior en Barcelona en toda la historia, con 4O grados) tuvo la compensación de presenciar un gran concierto, eso sí, más breve de lo que es habitual en él, porque el escenario de Els Jardins de Pedralbes tiene la norma de acabar el sonido antes de las doce de la noche. Un lugar que casi se llenó, para ver y disfrutar de El Niño de Linares, dentro de su gira “Raphaelísimo”… A las diez en punto iniciaba Raphael el recital, con sus éxitos históricos, empezando por “La noche” (tema de Adamo) seguido por “Digan lo que digan”, “Yo soy aquel”, “Qué le importa a nadie” (que desató la euforia e hilaridad del respetable) “La noche” (también de Adamo) y así encadenando un tema tras otro...Esta vez, con una orquesta que no podía ser más completa, integrando violín, acordeón, bandoneón (para los tangos), ademas de varias guitarras, batería ¡ y hasta una armónica!, sin descuidar dos chicas al coro, que también tocaron instrumentos.
En su repertorio, que hace medio año se pudo ver en el Palau Sant Jordi, hay novedades, como canciones de tamiz francés. Es el caso de “Ayer...aún” (disco que salió al mercado hace dos años), o un tema clásico de Edith Piaf, “Le vie en rose”, acompañado de un acordeón. El apartado sudamericano quedó completo con tangos o boleros como “Malena”, “Llorona”, o “Que nadie sepa mi sufrir”, y algún tema de María Dolores Pradera.
La mayoría de las canciones que interpretó provenían del compositor Manuel Alejandro, y han sido también vértices del repertorio de Perales o Rocío Jurado; del primero “Ámame”, “Si no estuvieras tú”. Y de la gran cantante gaditana “Se nos rompió el amor”; o “Como yo te amo”que el cantante (que fue su amigo) interpreta siempre con emoción.
Detrás del escenario en una gran pantalla se iban sucediendo imágenes, especialmente valiosas las que acompañaron el último tramo del concierto, con fotos de la carrera de Raphael en distintas etapas y en diferentes países.” El himno del amor”, sonó dentro de los dos bises del final, pues el de Linares tuvo que salir varias veces al escenario, reclamado por el público, que siempre confiaba en una postrera canción…El concierto concluyó en un tono eufórico, con gran parte del público puesto en pie, y el propio artista aplaudiéndole...
El respetable vino predispuesto a pasarlo bien, además el fan de Raphael conoce de antemano lo que le va a ofrecer el artista, se sabe las canciones de memoria (en su mayoría) y las tararea, o hace sonar las palmas. En esta ocasión Rafael Martos vino más contenido que otras veces, pero siempre desplegando esa dotes interpretativas, que le han hecho figura única de los escenarios, captando incluso a un público joven, que puede también saborear el inevitable “Escándalo”.
* CRÓNICA DE UNA RAPHAELISTA, POR MONTSERRAT MUNIENTE ------------------------------------------------------------------------------
RAPHAEL Y BARCELONA: UN HIMNO AL AMOR SIN FIN
Una vez más, un año más… Raphael llega a Barcelona para ofrecer su concierto Raphaelísimo, dentro de la programación del Festival Les Nits Occident, en el incomparable marco de los jardines del Palau Reial de Pedralbes. Y Barcelona, una ciudad que siempre ha sabido reconocer el talento y abrazar las grandes emociones, volvió a llenar el recinto con ese público que nunca renuncia a vivir una noche de auténtica categoría. A las 22:00 horas empezó el espectáculo y Raphael apareció en escena con su clásico atuendo. Ahí no hay sorpresas, a excepción de la americana, de la que ya se desprende al final de la primera canción. La voz de Raphael, siempre impecable, majestuosa, dulce, agresiva, cariñosa, enamorada, envuelve todas y cada una de las canciones que va interpretando, ahora de un modo, después de otro. Los calificativos sobre su voz podrían ser tantos como estrofas, notas y tonalidades tiene cada una de ellas. Te lleva de la mano por los recuerdos de toda una vida, en los que hay momentos para la nostalgia, para la alegría, para emocionarte y para enamorarte de nuevo como la primera vez, allá por los años sesenta. Mucho para recordar. Mucho para sentir. Esa es la inmensa suerte que tenemos quienes le seguimos desde hace tantos años: que, desde una butaca, podemos contemplar nuestra propia vida unida al artista por esos hilos invisibles de los que nunca nos hemos querido soltar, porque él siempre ha tirado con fuerza de ellos, no sé si siendo plenamente consciente o no. Barcelona está unida a uno de esos hilos, amarrada desde el mar hasta el Tibidabo por esa invisible mezcla de dulzura, educación y respeto que esta ciudad siempre ha demostrado hacia Raphael. Es un vínculo tejido durante décadas, que concierto tras concierto sigue fortaleciéndose. En Pedralbes había personas que se ataban por primera vez a ese hilo y salieron preguntándose: «¿Dónde estaba yo hasta ahora?». Y también estábamos quienes nunca hemos faltado a la cita de Raphael con nuestra ciudad. Qué gran privilegio hemos tenido, los unos y los otros, de compartir una noche que ya forma parte de nuestros recuerdos. Al final, todo el público puesto en pie le despidió con una última ovación. Enorme. Larga. De esas que no solo aplauden a un artista, sino que le dan las gracias por tantas emociones vividas. Ojalá se la lleve consigo y le dure hasta la próxima vez… porque nosotros ya empezamos a añorarle.
Saludos

DANIEL MARTÍN
Edited by - Daniel on 12/07/2026 21:18:55
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