| Daniel |
Posted - 22/09/2026 : 09:26:02 |
Y antes de poner tierra de por medio y hacer las delicias en América en su segundo asalto este año, Raphael hará parada en ALICANTE, para reconquistar una vez más los corazones de cientos y cientos de personas de este rincón mediterráneo maravilloso. ¡Allá vamos!

* La noche en Alicante al final resultó ser grandiosa como era de esperar. Raphael consiguió que el público enmudeciera, vibrara, sintiera con cada una de sus canciones. Raphael es un genio.
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 Fotografía: José Alfonso
 Fotografía: José Alfonso
 Amigos Raphaelistas en primera y segunda fila más que dispuestos a tener una gran noche. Fotografía: Ernesto Milián
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Entrevista | Raphael Cantante
Raphael, antes de su concierto en Alicante: "Nunca haré una gira de despedida porque sería incapaz de soportarla" El cantante de Linares se subirá al escenario de El Muelle Live del Puerto de Alicante el sábado 26 de septiembre para interpretar los grandes éxitos que han forjado una carrera de más de seis décadas con la gira Raphaelísimo Tour.
 Raphael, en plena gira, en una imagen promocional de su página web / INFORMACIÓN
Hubo una época en la que los artistas tenían la posibilidad de perdurar en el tiempo, de no ser figuras de consumo rápido. Entre aquellos exponentes musicales que consiguieron permanecer en la memoria colectiva de la gente, todavía sigue en activo un referente de la talla de Raphael. El cantante de Linares mira al presente y al futuro con las mismas ganas que cuando comenzó. Ahora, 60 años después de su primer concierto, continúa aprovechando cada vez que sube a un escenario para disfrutar de la sensación de actuar ante un público tan numeroso.
Inmerso en la gira de su Raphaelísimo Tour, que le lleva por las principales ciudades del país y que también incluye paradas internacionales en varios países de Latinoamérica, actuará este sábado 26 de septiembre, a las 22 horas, en el Puerto de Alicante, dentro del ciclo El Muelle Live. Allí interpretará algunos de sus grandes clásicos ante su público alicantino. Con motivo de su visita a la ciudad, charlamos con él para repasar una carrera que, seis décadas después de su primer concierto, todavía no tiene marcado ningún punto final.
Seis décadas en la industria musical es un hito al alcance de muy pocos. ¿Cómo recuerda hoy todos estos años de carrera?
Con muchísimo agradecimiento, por supuesto, pero no soy demasiado de mirar hacia atrás. Todo lo vivido ha sido extraordinario y constituye los cimientos de lo que soy hoy, pero a mí siempre me ha interesado más lo que queda por hacer. El pasado está para aprender de él y agradecerlo; el futuro, para proyectarlo. Y yo sigo teniendo muchísimas ganas de seguir cantando.
A pesar de no querer echar la vista atrás, ¿imaginaba cuando comenzó que iba a dedicar toda una vida a la música?
Siempre tuve clarísimo que quería ser artista. Otra cosa es imaginar que más de sesenta años después iba a continuar recorriendo el mundo. Eso habría sido imposible soñarlo. Pero buscar otro camino, no. Nunca tuve un plan B. La música ha sido mi vocación desde niño y he tenido la enorme fortuna de poder convertirla en mi vida.
¿Qué parte de esa profesión no ve el público y qué precio tiene realmente dedicarse a la música?
El público ve las dos horas del concierto, pero detrás existen muchas horas de trabajo, ensayos, viajes, aeropuertos, hoteles y esperas. Y, sobre todo, mucho tiempo lejos de casa. Esa es seguramente la parte menos amable. Pero te digo también que en cuanto piso el escenario y comienza la música, todo queda compensado. Si después de tantos años sigo aquí es porque la balanza, en mi caso, siempre ha caído del lado de la vocación por mi trabajo y el amor y respeto al público.
Habrá tenido que sacrificar muchas cosas para construir y mantener una trayectoria como la suya, ¿no?
Fundamentalmente, tiempo. Tiempo con mi mujer, con mis hijos, con mi familia y mis amigos. Esta profesión exige viajar muchísimo y estar fuera de casa durante largas temporadas. He intentado siempre encontrar un equilibrio y he tenido la inmensa suerte de contar con una familia que ha entendido y acompañado mi vocación. Sin ellos habría sido imposible.
Pasa el tiempo y existe la percepción de que las nuevas generaciones de artistas tienen más dificultades para construir carreras tan prolongadas, en parte por la inmediatez que imponen las plataformas digitales. ¿Comparte esa visión?
Yo creo que lo que ha cambiado es la manera de construir una carrera musical. Cada generación tiene sus oportunidades y también sus dificultades. Cuando yo empecé no existían las plataformas ni las redes sociales, y tampoco teníamos las posibilidades de llegar inmediatamente a millones de personas que existen hoy. Lo verdaderamente difícil, antes y ahora, es permanecer. Y para eso no conozco ninguna fórmula mágica: buenas canciones, trabajo, disciplina, personalidad y un público que quiera seguir acompañándote. Y el golpe de suerte, que nadie controla.
Entonces, ¿cuándo era más fácil poder triunfar en la música?
Ni antes era fácil ni creo que lo sea ahora. Lo que ha cambiado radicalmente son las herramientas. La industria en la que yo comencé estaba construida alrededor del disco, los medios tradicionales de comunicación y los conciertos. Hoy un artista puede publicar una canción y llegar al mundo entero en cuestión de segundos. Es fascinante. Pero esa misma velocidad hace que todo se consuma también mucho más deprisa. El reto sigue siendo el mismo: conseguir que una canción permanezca cuando haya pasado la novedad; ello será indicativo de que ha conectado genuinamente con el público, que es el soberano.
 Raphael, dirante su actuación en Les Nits Occident, en los jardines del Palau de Pedralbes. / Manu Mitru
Hoy la imagen, las redes sociales y la exposición pública parecen tener un peso enorme en la carrera de un artista. Cuando usted comenzó, ¿hasta qué punto era consciente de la importancia de construir una imagen pública?
Muchísimo. La imagen siempre ha formado parte del artista. Lo que ocurre es que antes no existían Instagram ni TikTok. Estaban la radio, la televisión, las revistas, los afiches... para llegar a la gente. Entendí muy pronto que un artista no era solamente una voz, es mucho más.
Y después de tantos años, ¿ha cambiado su relación con esa imagen? ¿Le importa hoy lo que se dice de Raphael tanto como le importaba al principio?
Siempre importa, porque uno no vive aislado del mundo. Pero con los años aprendes a poner las cosas en su sitio. No puedes construir tu vida intentando satisfacer la opinión de todo el mundo. Yo sé quién soy, conozco mi camino y procuro ser coherente con él. Como dice una canción que conozco bastante bien: qué sabe nadie... (risas).
En ese sentido, a lo largo de su carrera se le han atribuido etiquetas y se han hecho lecturas muy diferentes de su figura artística. ¿Cómo ha conseguido que ninguna de esas miradas terminara definiendo su trayectoria?
Siendo yo mismo. Nunca he tenido demasiado interés en encajar en una etiqueta. Las etiquetas sirven para ordenar las estanterías, no a los artistas (risas). He seguido mi propio camino, acertando y equivocándome, pero siempre tomando mis decisiones. Creo que esa libertad ha sido fundamental para poder evolucionar sin dejar de ser yo mismo.
 Raphael, durante un concierto en Sevilla en 2023 / INFORMACIÓN
Sea sincero, después de más de seis décadas, ¿le sigue apasionando la música de la misma manera?
Absolutamente. Si no fuera así, no estaría aquí. La música sigue sorprendiéndome y el escenario continúa siendo mi lugar favorito en el mundo. Cada concierto es distinto porque el público es distinto y porque uno tampoco es exactamente el mismo cada noche. Esa comunicación que se produce cuando cantas y miles de personas sienten contigo es imposible de explicar. Y sigue emocionándome como siempre.
Dice que el público siempre es distinto y yo sumaría algo más: ha trascendido generaciones y sus recintos siguen renovándose con nuevas caras.
Ese es uno de los regalos más maravillosos que me ha dado esta profesión. En mis conciertos conviven varias generaciones: abuelos, hijos, nietos... Hay jóvenes que llegan porque han escuchado mis canciones en casa y terminan haciéndolas suyas. Las canciones, cuando realmente consiguen permanecer, dejan de pertenecer al artista y pasan a formar parte de la vida de la gente. No hay nada más bonito que eso.
¿Piensa alguna vez en el momento de abandonar los escenarios?
No (risas). No pienso en ello. Siempre he dicho que no habrá una gira de despedida porque sería incapaz de soportarla. Mientras tenga salud, la voz responda y el público quiera seguir viéndome, continuaré. Y cuando llegue el momento en que eso ya no sea posible, pararé. Pero no pienso dedicar el presente a preocuparme por ese día.
Cuando algún día ya no se suba a un escenario, ¿qué le gustaría que permaneciera de Raphael? Las canciones, sin ninguna duda. Me gustaría que dentro de muchos años alguien escuchara Yo soy aquel, Qué sabe nadie, Mi gran noche, En carne viva o Como yo te amo y siguiera emocionándose sin importar cuándo fueron grabadas. Y, si además percibe detrás de ellas a un artista que dedicó toda su vida a su vocación, que intentó evolucionar, arriesgar y entregarse siempre al público, me daría por más que satisfecho.
* INFORMACIÓN ---------------------
Raphael, glamour con una silla de ruedas: así fue su concierto en Alicante. El artista de Linares ofrece en El Muelle Live un concierto de casi dos horas en el que vuelve a demostrar que, a sus 83 años, sigue siendo dueño absoluto del escenario.

Juan Fernández
27 SEPT 2026 14:46 Actualizada 27 SEPT 2026 15:53
Alicante estaba ante una parte de la historia de nuestro país. El cantante más longevo de la música española se enfrentaba, una vez más, al calor del público en una noche especial. Con el Castillo de Santa Bárbara detrás y rodeado por el Mediterráneo, Raphael surgía este sábado con la cabeza bien alta y con una sonrisa intacta que mantuvo hasta el final del concierto. Él no canta, interpreta. Las letras cobran un nuevo sentido cuando las pronuncia con una voz que se muestra imponente a sus 83 años de edad.
Ver un concierto del de Linares es una experiencia única, pues su amor por la música va a hacer que no se separe de los escenarios hasta el fin de sus días. Así lo dijo en una entrevista con INFORMACIÓN y solo hay que verlo en acción para saber por qué. Una hora y cuarenta y cinco minutos subido a las tablas de El Muelle Live, sin pausas y siendo consciente de que él es el centro de todo. Sus músicos, con mucho talento, aportan versatilidad al concierto, pero Raphael no esconde su voz detrás de ellos. Sigue demostrando que se impone al resto.
 Así ha sido el concierto de Raphael en Alicante / INFORMACIÓN
Un recinto prácticamente lleno recibió entre elogios a un artista que no necesitó dirigirse al público con palabras para metérselo en el bolsillo. Un intérprete de oficio, que sabe lo que tiene que hacer y que se muestra honesto ante el respetable. Algunas canciones las ha adaptado para poder seguir cantándolas y, para otras, utiliza el coro del público. Y, sin esconderlo, es capaz de mirar al frente y mostrarse imponente ante una audiencia que le aclama.
Juega con el ritmo, baila e incluso aprovecha las cámaras para transmitir mucho más. Si algo le caracteriza es esa familiaridad con los focos y, en ese terreno, nadie le puede ganar. Aunque la edad pesa y tenga que erguirse mientras se apoya con su brazo izquierdo tanto en una silla como en un piano de cola, sabe cómo hacerlo sin perder el glamour que se le presupone. Y no es fácil mantenerlo durante todo el concierto, sobre todo cuando tienes que ceder y sentarte en la silla de ruedas, una típica de oficina, que está en las antípodas de eso que se llama glamuroso.
Pero Raphael lo consigue. Es capaz de acercarse a las dos horas de concierto sin bises y sin hablar fuera de las canciones. Con un chorro de voz que le sale de manera natural y una sonrisa que enamoró a más de una persona allí presente. «Quiero un hijo tuyo», pronunció una señora de su quinta. Porque su figura ha acompañado la existencia de un gran porcentaje de hombres y mujeres de este país y sigue demostrando por qué su vida sigue ligada —y seguirá, si el cuerpo se lo permite— a la música.
 Así ha sido el concierto de Raphael en Alicante / INFORMACIÓN
Todos los clásicos sonaron en Alicante, incluso una versión discotequera de "Yo soy aquel". Los allí presentes salieron con la conciencia tranquila de haber disfrutado de una leyenda viva española. Un hombre que dio la talla sabiendo sus limitaciones y que no dejó nada de su energía guardada. Un concierto, como bien se explica en el nombre de la gira, "Raphaelísimo".
* DSALICANTE ----------------------
Raphael hace de Alicante su “gran noche”: emoción y clásicos frente al Mediterráneo.
Angel Martinez Amoros 28/09/2026 - 20:47
 Raphael hace de Alicante su “gran noche”: emoción y clásicos frente al Mediterráneo
El artista volvió a encontrarse con el público alicantino en El Muelle Live con un concierto marcado por sus grandes canciones, la complicidad con los asistentes y más de seis décadas de historia sobre los escenarios.
Alicante volvió a rendirse ante Raphael. El artista protagonizó una de las noches musicales más especiales de este final de verano con su actuación, donde cientos de seguidores se reunieron para acompañarle en un nuevo encuentro con una ciudad que volvió a recibirle con enorme cariño.
Desde DSAlicante estuvimos presentes en el concierto, viviendo de primera mano una actuación en la que quedó patente que hablar de Raphael es hacerlo de una figura que trasciende generaciones.
Vestido completamente de negro y acompañado por su banda, apareció ante un público que esperaba impaciente su llegada. No necesitó demasiado para establecer esa conexión tan característica que mantiene con sus seguidores: miradas, gestos, silencios y una manera de interpretar cada canción que convierte sus conciertos en algo más que escuchar un repertorio.
Las grandes pantallas instaladas junto al escenario permitían seguir cada expresión del cantante mientras el recinto se iluminaba al ritmo de una actuación que alternó momentos íntimos con otros en los que prácticamente todo el público terminó cantando.
Canciones que forman parte de nuestra memoria. Uno de los grandes atractivos de ver a Raphael en directo continúa siendo comprobar cómo muchas de sus canciones han dejado de pertenecer únicamente a una época.
Sus grandes clásicos fueron apareciendo a lo largo de la noche y provocaron algunos de los momentos más emocionantes del concierto. Temas asociados inevitablemente a su trayectoria hicieron que varias generaciones cantaran juntas frente al escenario.
Y es precisamente ahí donde Raphael sigue encontrando una de sus mayores fortalezas: hay canciones que el público no necesita que le presenten. Bastan los primeros acordes para que miles de personas sepan perfectamente lo que viene después.
La respuesta de los asistentes fue constante. Aplausos, teléfonos iluminando el recinto y muchas voces acompañando al cantante dejaron algunas de las imágenes de una noche que tuvo tanto de concierto como de encuentro con los recuerdos.
Raphael sigue siendo Raphael Sobre el escenario mantiene intactos muchos de los elementos que han definido su personalidad artística durante décadas. Su particular manera de interpretar, sus pausas, la expresividad de sus manos y esa capacidad para transformar cada letra en una pequeña historia continúan siendo protagonistas. No se limita a cantar sus canciones. Las interpreta.
Y eso pudo comprobarse especialmente en los momentos en los que la instrumentación cedía espacio a su voz y el recinto parecía reducirse durante unos instantes al artista, el micrófono y el público.
Después llegaban nuevamente la banda, las luces y los grandes temas para devolver al concierto toda su intensidad.
Una noche para recordar en Alicante El entorno de El Muelle Live añadió además una imagen muy alicantina a la cita. Música, noche y Mediterráneo se encontraron en un mismo espacio para recibir a uno de los artistas más reconocibles de la música española.
Raphael volvió a demostrar que su relación con los escenarios continúa siendo el eje alrededor del que gira su carrera. Más de seis décadas después de sus primeros pasos profesionales, sigue reuniendo a un público dispuesto a emocionarse con canciones escuchadas innumerables veces.
Pero quizá esa sea precisamente la explicación.
Hay canciones que uno puede escuchar cientos de veces y que, cuando comienzan a sonar en directo, vuelven a sentirse diferentes.
Alicante lo comprobó nuevamente esta noche.
Raphael regresó, cantó, emocionó y volvió a encontrarse con su público.
Y cuando las últimas luces del escenario se apagaron frente al Mediterráneo, quedó la sensación de haber asistido a algo que sus seguidores conocen perfectamente: una noche con Raphael nunca es simplemente un concierto.
Para muchos de los presentes, fue —una vez más— su gran noche.
Saludos |
| Administrador |
Posted - 27/09/2026 : 22:39:36 |
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Llegó y subimos al cielo. Gracias Dani como siempre |
| Administrador |
Posted - 23/09/2026 : 13:29:32 |
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Ya está aquí, faltan solo tres días!!! |
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